El botellódromo de Xàbia amanece repleto de botellas y desperdicios dejados por jóvenes que prolongan la fiesta en un aparcamiento frente a una discoteca. Aunque los vecinos de la zona manifiestan estar hartos de la situación, se argumenta que la existencia de este espacio concentrado evita que los grupos de chavales se dispersen y causen alborotos en otras áreas. A pesar de la suciedad inicial, los rastros de basura desaparecen una hora después.
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