La Comisión Europea ha anunciado este jueves que obligará a Google a abrir el ecosistema de Android para permitir que empresas rivales del sector de la inteligencia artificial operen en sus smartphones. Esta medida implica que los competidores podrán integrarse en los dispositivos y acceder a datos exclusivos provenientes del popular buscador de la compañía. La decisión de Bruselas confirma los peores presagios del gigante tecnológico respecto a la regulación del mercado digital europeo.
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