La prórroga de la Central Nuclear d’Almaraz hasta junio de 2030 ha sido recibida favorablemente por las organizaciones empresariales y la mayoría de los sindicatos. No obstante, ambas partes lanzan una advertencia conjunta sobre la necesidad de aprovechar los próximos cuatro años para planificar el futuro de dicha planta y de Campo Arañuelo. El objetivo es evitar que el debate sobre su destino se resuelva únicamente cuando la fecha del cierre definitivo esté ya muy próxima.
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