La UE ha presentado una nueva estrategia para incrementar su influencia económica y militar en el Ártico, posicionando la región como prioridad ante la pugna global por el poder. Ursula Von der Leyen y Kaja Kallas proponen desarrollar una flota de rompehielos y un Centro de Cables del Ártico. Mientras Bruselas busca garantizar que los combustibles fósiles permanezcan bajo tierra, Donald Trump impulsa exploraciones energéticas y aumenta el control militar estadounidense mediante acuerdos con Dinamarca y Groenlandia.
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